Sevilla (17/11/2018)

Como podéis ver, hemos vuelto de nuevo a Sevilla y estamos seguros que queda algún viaje más.

Nuestra querida Marta, nos ha reclamado de nuevo que viniéramos a su tierra y por supuesto, ha hecho todo lo posible para que podamos estar aquí.

Nos hemos levantado pronto, para poder estar a una hora prudente en Sevilla, y poder investigar de nuevo el caso de Marta, su cuerpo sigue aún sin aparecer. En el coche, antes de llegar, Marta nos ha indicado el recorrido que teníamos que hacer. Ella nos indica que tenemos que ir a su barrio, la barriada de Tartessos, el lugar donde ella vivía, también tenemos que ir al lugar donde sucedió el crimen, la Calle León XIII y después visitar el cementerio de San Fernando, donde está su abuela enterrada.

Nada más llegar a Sevilla, hemos dejado las maletas en el hotel y nos hemos dirigido a la Barriada de Tartessos, el lugar donde vivía Marta. Hemos hecho una pausa para comer, y hemos puesto la investigación en marcha.

Marta se ha introducido en el cuerpo de Mercé, para poder disfrutar de nuevo de su barrio, de la zona donde ella creció….

Nos hemos sentado en una terraza y Marta le ha empezado a decir a Mercé lo siguiente: ”Me he introducido en tu cuerpo para poder sentir la sensación de estar de nuevo en mi barrio. Estoy tranquila. Mamá, mamá. Estoy cansada. Tu hija será mi luz, y por aquí volveréis a pasar, antes de marcharos de España, yo podré ver la luz. El amor que os tengo en agradecimiento a todo lo que hacéis por mi, me llena de esperanza. Sólo un poquito más, por favor, sólo un poquito más y así podré ver a Marta (su sobrina). A través de tus ojos, Mercé, la puedo mirar. Dentro de poco tiempo podrás hablar con ellos y ahí terminará todo, terminará mi pesadilla, sólo quiero que le mires a los ojos a mi padre, y a mi madre que le toques las manos. Ellos sabrán que es verdad. Ahora sólo quiero pasear y volver a disfrutar en este día como disfrutaba cuando estaba allí. Tu sensación será mi sensación, sólo quiero esperar a mi mamá, sólo quiero que la veas.”

 

Nuestra querida Marta, nos ha reclamado de nuevo que viniéramos a su tierra y por supuesto, ha hecho todo lo posible para que podamos estar aquí.

 

Mercé nos indica que tiene la sensación de que la barriada de Tartessos, le es muy familiar, como si ella viviera en este barrio.

Marta nos indica lo siguiente: “Mira el sobre de azúcar que hay sobre la mesa, contiene una frase: “A veces te encuentras en medio de la nada, y a veces, en medio de la nada es cuando te encuentras.”. Siento la sensación de vivir de nuevo, siento la esperanza de volver a abrazarles, siento la vida de nuevo, esa vida que tanto deseaba disfrutar. Me alegra volver a estar aquí y ver la vida de ese parque que no tenía. Se que han sido ellos los que han puesto esto en mi honor, para que se llene de vida y me de vida a mi. Se que pronto veré la luz y podré sentirles más cerca. Mamá”.

 

Nuestra querida Marta, nos ha reclamado de nuevo que viniéramos a su tierra y por supuesto, ha hecho todo lo posible para que podamos estar aquí.

 

Realizado el paseo que tanto anhelaba Marta por el lugar donde vivió antes del fatal desenlace, nos dirigimos al segundo lugar que ella nos indicó en el coche, el piso que tenía (…..) y fatídico lugar donde Marta es brutalmente asesinada, pero antes, abrimos el libro de oraciones de Allan Kardec y léimos lo siguiente (me gustaría indicar que las oraciones que podéis leer no las elegimos nosotros): “Oración para el espíritu obsesor. Dios infinitamente bueno, imploro vuestra misericordia para el espíritu que obsesa a (…..). Hacerle entrever la luz divina a fin de que vea el falso camino en que está. Espíritus buenos ayudadme para hacerle comprender que haciendo el mal lo pierde todo, y todo lo gana haciendo el bien. Espíritus que os complacéis en atormentar a (…..), escuchadme por que os hablo en nombre de Dios. Si queréis reflexionar comprenderéis que el mal no puede sobrepujar el bien, y que no podéis ser más fuertes que los buenos espíritus. Ellos le podrían preservar de toda persecución por vuestra parte, si no lo han hecho, es porque debía sufrir una prueba, pero cuando esta prueba concluya os quitarán toda acción sobre su persona; el mal que le habéis hecho, en vez de hacerle daño servirá para su adelantamiento, y por lo mismo será más feliz. De este modo vuestra maldad habrá sido una pérdida para vosotros y se volverá contra vosotros mismos. Dios, que todo lo puede, y los espíritus superiores, sus delegados, son más poderosos que vuestra fuerza, y podrán poner término a esta obsesión cuando lo quieran, y vuestra tenacidad se estrellará contra la Suprema Autoridad. Pero por lo mismo que Dios es bueno, quiere dejaros el mérito de que ceséis por vuestra propia voluntad. Este es un plazo que os concede y si no os aprovecháis de él, sufriréis sus deplorables consecuencias, grandes castigos y crueles sufrimientos. Os veréis forzados a implorar su piedad y las oraciones de vuestra víctima, que ya os perdona y ruega por vosotros, lo cual es un gran mérito a los ojos de Dios. Activad vuestra liberación liberando de vuestra posesión a este hermano. Reflexionad pues mientras aún hay tiempo. Porque la justicia de Dios caerá sobre vosotros, como sobre todos los espíritus rebeldes. Pensad que el mal que hacéis en este momento tendrá su término, mientras que si os obstináis en vuestra actitud vuestros sufrimientos aumentarán sin cesar. Cuando estabais en la tierra ¿no os hubiera parecido estúpido el sacrificar un gran bien por la satisfacción de un pequeño momento? Lo mismo sucede ahora que sois espíritus. Pensad lo que ganáis con lo que estáis haciendo. El triste placer de atormentar, lo que no os impide ser más desgraciados aún. Por otra parte ved lo que perdéis, mirad a los buenos espíritus que os rodean y ved si su suerte no es acaso preferible a la vuestra. Participaréis de la felicidad que ellos gozan ¿qué es menester para conseguirlo? Implorad a Dios y haced el bien en vez del mal. Ya sé que no podréis transformaros de repente, pero Dios no pide nada imposible, lo que quiere es la buena voluntad. Probad pues, y os ayudaremos con nuestras oraciones. Haced que pronto podamos decir por vosotros la oración de los espíritus arrepentidos, hasta que más adelante podáis contaros entre los buenos y no tengamos que colocaros entre los espíritus malignos.” 

A pesar de no haber apenas sitio para aparcar, conseguimos aparcar nuestra furgoneta muy cerca de la calle (…..). Nos acercamos a pie hasta el portal, la puerta estaba cerrada. El olor que sale de ese piso es extraño, no parece que viva nadie y las persianas están bajadas. Al ser un bajo, te sientes muy cerca del lugar donde la policía encontró sangre de Marta. Hay unas plantas en un pollete que están completamente podridas. La sensación que uno tiene cuando está cerca de ese piso es rara, puedes notar que la oscuridad se ha apoderado de esa zona de Sevilla.

Decidimos volver al hotel, después de vivir una tarde repleta de experiencias con Marta. Según la opinión de Mercé: “Ha sido una de las conexiones más bonitas que he tenido en toda mi vida. Marta está mucho más tranquila que antes. Algo positivo va a suceder en relación a este caso.”

Una vez en el hotel, preparamos todo para finalizar el día con una conexión con Marta. Intuíamos que tenía mucho que decirnos y así fue: “Veo una carretera, pero no parece una carretera principal, hace como una curva y veo a (…..) empujando una silla de ruedas con un cuerpo, entiendo que el de Marta. Digo entiendo por que el cuerpo va tapado con una sábana blanca, para ser una sábana es enorme, debe ser que son dos sábanas puestas, porque cubre la cabeza y el cuerpo, pero la cabeza va agarrada como con una especie de cuerda alrededor de la sábana, como para sujetar esa parte. Me llama mucho la atención que el cuerpo no se balancea hacia delante. El mira hacia atrás, va andando sobre esa carretera, mira hacia atrás como si alguien estuviera cubriéndole. Es curioso, me recuerda a la carretera donde estuvimos la primera vez que vinimos a Sevilla a investigar este caso. Hay una especie de precipicio, muy bajito, una cuesta llena de árboles. Él balancea la silla y tira el cuerpo hacia abajo. (…..) se mete en un coche. Hay una persona en una moto, se acerca, dice algo, se pone muy nervioso y se va. Al que si reconozco dentro del coche es a (…..), está como muerto de miedo, histérico, sin gritar. Detrás veo a una mujer y a (…..), le reconozco bien. Echan el coche marcha atrás con intención de irse, pero de repente, ella dice algo. No les oigo, es como si estuviera viendo una película a la que le han quitado el audio. Está empezando a llover de nuevo. (…..) y (…..) salen del coche, bajan la cuesta con dificultad y cogen de nuevo el cuerpo. Tiene que pesar mucho porque (…..) está en un lado y (…..) en el otro, uno la lleva por la cabeza y otro de los pies. Parece que están muy nerviosos y les pesa mucho. (…..) en cierto modo se ve obligado a bajar y a ayudar a subir el cadáver de Marta, con un gran esfuerzo. Se están llenando de barro. Vuelven a guardar el cadáver en la parte trasera del vehículo, y encima del cadáver ponen unos cartones que han cogido anteriormente. También ponen cosas que había en el maletero para ocultar el cadáver. El cuerpo está como doblado. De repente todo se ha aclarado. Parece que es verano. Veo una chica, es una niña, es Marta, pero más pequeña. Está en un comedor amplio, está feliz. Me está llevando a recuerdos suyos bonitos. Ella me dice con la mano que entre por el pasillo. Parece que hay dos habitaciones a un lado y una en otro, y una especie de curvita que va hacia otro lado. Ella me sonríe y me dice que le siga. Ahora ha cambiado la escena, ahora veo una habitación blanca, con una cama y un baño. Es la habitación donde está (…..). Él está dentro, y tiene un móvil, pero no es un móvil moderno, es de teclas, está escribiendo algo. Ella está al lado de él, sentada, pero parece un monstruo, tiene la cara lánguida, como de terror, y está sentada al lado de él, encorvada. Ella está a su lado enganchada, está perturbada. Él escribe algo en el móvil como si estuviera contactando con alguien. Es algo raro, parece como si estuviera planeando algo. Ella me señala con un dedo desencarnado la pantalla del móvil. El está como hinchado, tiene mofletes en la cara, tiene el pelo un poco más largo. Ella señala constantemente el móvil. Creo que me está intentando decir que se está poniendo en contacto con alguien para huir, para irse fuera de España. Ahora vuelve la imagen de la casa, aparece ella jugando con una amiga, pero es más pequeña, no tiene nada que ver con la edad de su desaparición, y otra vez aparece en ese pasillo riéndose. Me dice que me vaya con ella, que me va a enseñar algo. Madre mia, creo que (…..) está planeando irse a México, acabo de ver unas calaveras mexicanas. Me duele la parte del lado de la cabeza y el ojo. Estoy en un sitio frio, tengo frio en las piernas, me pica mucho el cuerpo y la cara.”

Una vez acabada la conexión, procedimos a leer una oración del libro de Allan Kardec.

Entendimos, que Marta poco a poco, está desprendiéndose de su comportamiento humano. Ya no quiere venganza, sino todo lo contrario, quiere amor. Ahora, se está comportando como un verdadero espíritu.

Experimentar este tipo de acontecimientos te hace aprender de una manera espectacular. Te hacen ver que la materia no tiene importancia, que lo importante en esta vida es lo que no se ve, y que el verdadero juicio, será el que tengamos enfrente de Dios. Nunca debemos desear la muerte de nadie, aunque haya cometido la atrocidad más salvaje, ya que la muerte terrenal, no es el fin. Al contrario, debemos desearle una larga vida, para que la misma sólo se componga de recuerdos sobre esas malas acciones. Cuando le venga la muerte, ahí es donde tendrá el juicio justo en relación a los actos cometidos en vida. Muchas veces pensamos en las injusticias que se producen en esta vida, de hecho, alguna vez hemos escuchado a alguien decir que Dios parece que no está en algunas ocasiones. Dios siempre está, él es muy sabio, y sabe en todo momento, como tienen que suceder las cosas.

Al día siguiente, visitamos de nuevo el barrio de Marta, para que desde los ojos de Mercé viera por penúltima vez el lugar donde ella vivía. Digo penúltima, ya que estamos seguros que mínimo nos queda otro viaje más a Sevilla.

Fuimos al cementerio de San Fernando, con el fin de encontrar la tumba de la abuela de Marta, pero estaba cerrado. Quedamos con ella en que el próximo viaje, le llevaríamos unas flores a su abuela.

Dejamos Sevilla con pena, ya que hacer este tipo de investigaciones, aunque el resultado sea positivo, son muy duras, ya que nunca se deberían realizar este tipo de actos tan salvajes como quitarle la vida a una niña alegre que le quedaba toda la vida por delante. Pero también te vas con la alegría de haber podido ser el vehículo de un espíritu, que tan sólo quería recordar esos bellos momentos que tuvo en su vida. Es nuestra misión en este plano, y así lo entendemos. Marta, sabes que tienes un sitio en nuestro corazón y en nuestra bóveda espiritual. Hasta el próximo viaje.

 

Asociación espiritista El Círculo – Mediums y psíquicos – Trabajamos en diferentes salas y centros – info@asociaciónelcirculo.org

 

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