Ayamonte (14/12/2018)

Esta vez los espíritus nos han llevado a Ayamonte, Huelva. Ayamonte es un precioso pueblo que está situado en la parte más occidental de España, en la parte sur. Está a apenas unos 5 kilómetros de Portugal y podemos entrar al país vecino gracias a un monumental puente que está encima del rio Guadiana.

Ayamonte fue uno de los primeros pueblos que fue azotado por la guerra civil española. Esta guerra enfrentó a familias enteras, así como a ricos contra pobres. El que podía o tenía información, se chivaba a las fuerzas de seguridad, y como no tuvieras los ideales que gobernaban en la zona, eras detenido y fusilado sin ningún tipo de piedad. Los lugares elegidos eran el cementerio y la parte alta de Ayamonte. Una vez asesinados, les metían en fosas comunes. En aquellos tiempos España estaba muy dividida, más o menos como ahora, aunque algunos no quieran verlo.

 

Ayamonte (14/12/2018) - Asociación espiritista El Círculo - Allan Kardec

 

La historia que os vamos a contar pertenece a esas desgarradoras historias de envidia, con un poquito de ideales enfrentados, pero no muchos y por supuesto, el status social. Esta historia se desarrolla en la España de los principios de la guerra civil.

En Ayamonte vivía una persona, cuyo nombre no viene al caso. Esta persona, aparte de desvivirse por su familia, se desvivía por los demás. Siempre que podía, echaba una mano a alguien. No importaba lo que tuviera que hacer, trabajar la tierra, salir a la mar…

Tenía sus propias tierras, las cuales trabajaba de una manera muy eficaz. La clase social a la que pertenecía no era la más alta, pero eso a él apenas le importaba. A él lo que le importaba era que la gente se sintiese cómoda, y si podía echar una mano, mejor que mejor. En aquella época, los que pertenecían a las clases bajas, trabajaban mucho para poder llevar comida a sus humildes hogares. Los de clase alta carecían de empatía hacia sus trabajadores, lo que provocó que los mismos se reunieran para solicitar una serie de derechos. Nuestro protagonista no tenía miedo y lo daba todo por una atmósfera justa y con derechos para todos, más allá de las ideas y de la política.

Antes de que empezara la guerra, las disputas eran constantes, así como los enfrentamientos. Sólo hizo falta la guerra, para que cualquier acto quedara impune y los que no seguían los ideales del pueblo, fueran masacrados.

Una vez empezada la guerra, todo se volvió de color negro. Los chivatazos eran continuos, los enfrentamientos a diario, y las venganzas empezaron a gestarse.

El protagonista de nuestra historia, hacía lo que hiciera falta por llevar comida a la mesa de su familia. En aquella época, la comida escaseaba, y las dificultades se hicieron cada vez más grandes.

Un día salió a pescar, con la mala suerte que fue detenido y acusado de contrabando. No hizo falta más para recibir, junto con dos personas más, 2 balazos en el abdomen. Le vendaron los ojos, le dispararon en el intestino, y como vieron que no moría, le dispararon en la cabeza. Una vez asesinados, fueron enterrados en una fosa común, sin ningún tipo de información, lo que provocó que sus familias no pudieran visitarles para llevarles flores y lograr sus ausencia.

Casos como este que os acabamos de contar, hubo muchos durante la guerra civil española. El odio que existía entre las gentes era desmesurado. Daba igual que bando lo hiciera. La ira y la violencia era tal que las personas no reconocían ni a sus propios familiares, ni vecinos ni amigos. Las ideas primaban por encima de cualquier cosa, la manipulación mental era tal que la gente ni se conocía, sólo les importaba que ideas políticas tenían en la cabeza, para saber si tenían que disparar o guardar el arma. En algunos casos, como el que os acabamos de contar, las ideas políticas no entraron en juego. Lo que primó fue la envidia de ver a una persona muy válida, a pesar de no pertenecer a una clase social alta. Una persona que era capaz de liderar un grupo de personas, y a la vez ayudarlas. Una persona que no se conformaba con lo que le ordenaban. Ese comportamiento molestaba a algunas personas del pueblo, y aprovechando que tan sólo quería alimentar a su familia, fue asesinado de la manera más vil.

Nuestra misión en Ayamonte es escucharle, conocer su historia y hacerle un entierro digno de un ser humano. Como siempre hacemos, recorremos el pueblo para impregnarnos de su energía, visitamos los lugares en los cuales el difunto ha estado en su vida encarnada y finalizamos con una misa espiritual mediante la cual nos ponemos en contacto con el espíritu del difunto.

A continuación, la conexión de Mercé con nuestro protagonista: “Noto como si no tuviera esta parte del cráneo, noto como si se me saliera algo. Noto en ambos lados de la tripa dos disparos. Hay dos hombres más con él. Él está en medio, y también está arrodillado. Tiene una especie de tela en los ojos, como un pañuelo. Detrás hay una especie de agujero, bastante ancho, no es muy hondo. No parece que sea invierno, la camisa que lleva está remangada hasta los codos. Un disparo en cada lado del abdomen, pero siento también como si le hubieran disparado en la cabeza, noto una presión muy fuerte. Es como si los disparos del abdomen hubieran sido muy flojos para él, como si no le hubieran quitado la vida de golpe, y le han disparado después en la cabeza por que seguía vivo. Todo esto sucede a la luz del día, no es de noche. Uno de los que le acompañan, que está arrodillado lleva una especie de boina, y el otro no para de llorar. No parece que tuviera miedo antes de los disparos. Son unas seis personas las que están disparando, llevan una especie de escopetas largas, como de caza. Se oyen los disparos desde abajo. La zona está en silencio como si la gente supiera lo que va a suceder. Vuelvo a ver la casa de nuevo. Es como una casa baja, de una sola planta. Entras y al fondo hay un pequeño patio. Veo una mujer sentada…

Le preguntamos que nos indicara una oración para que nos diera más pistas. Elige “Para las personas que se han amado” y “Para las almas que sufren y piden oraciones” del libro de oraciones de Allan Kardec.

Le indicamos que a través de las cartas nos de más información, que ya sabemos por otras conexiones anteriores que existía una mujer de la que estaba enamorado.

“Quiero que el entierro se celebre frente al mar, quiero que en el entierro estén mi madre y mi hermana y si mi padre no está en la mar, también”.

“Le veo a él sentado en una especie de piedra, tiene una especie de luz delante y están fumando. Son tres en total. Él se reunía con alguien para hablar de algo, estaban intentando cambiar el mundo. Intentó salvar a alguien y se le dio la vuelta la situación, no debió meterse ahí. También le veo a él partido por la mitad, atrapado o traicionado por alguien, veo que está intentado llegar a alguien con un poder adquisitivo alto, alguien que en el pueblo fuera importante y estuviera gobernando de alguna forma. ¿Me podrías decir por qué te mataron? Me enseña árboles con gente ahorcada, hombres. Alguien quiso quedarse con sus tierras.”

“Oigo el campanario, veo a una mujer vestida de negro, llorando, lleva un manto finito. Mira para abajo, va con una niña vestida de negro y una muchacha vestida de negro, van en silencio. Van a una especie de iglesia bastante grande. Hay una misa ya que hay bastante gente detrás. Van todos en silencio. No llevan ataúd.”

“Pregunta por la chica que se tumba en la cama y mira hacia el techo. Está callada, no puede contar nada. Ella sabe algo, quien le delató. Esta callada. Sólo llora e intenta digerir la historia. Ahora veo una casa con la fachada de color amarillento, que está en la villa. “

 

Ayamonte (14/12/2018) - Asociación espiritista El Círculo - Allan Kardec

 

Le indicamos que por favor nos indique donde está su cuerpo, y usando un péndulo y un mapa, intentamos localizar donde está la fosa común.

“Ayudarme por favor, estoy encerrado. Nosotros te vamos a ayudar, vamos a hacer un entierro, pero no podemos abrir el suelo. Nos puedes indicar donde acabaron con tu vida?. “

Procedemos a localizar donde está el cadáver, y curiosamente, nos indica una zona donde habíamos aparcado nuestro vehículo unas horas antes, enfrente del mar. Sin saberlo, por error, nos había llevado hasta el lugar elegido por él. Lo mejor de todo, es que había un coche de la policía municipal obstaculizando el paso y obligándonos a ir al lugar indicado.

“Allí estoy, allí os espero. Para que trabajé tanto para nada, no puede cambiar nada. Tanto esfuerzo y sacrificio y nadie me ayudó, nadie dio la cara. Todos me abandonaron, pero yo no tuve miedo. Dejé a tres mujeres en mi vida, lo único que me importaba, que nadie las torturara ni nadie abusara de ellas. Por que tuve que trabajar tanto para nada.”

“Sólo se nota la tristeza. Mientras no valoren lo que trabajan, todo estará perdido. Oigo mucho ruido y a veces oigo el ruido de una fábrica cerca, donde está su cuerpo. Estoy encerrado, como si me hubieran metido en una caja. Siento mucho humedad en la espalda. Ruido de muchos espíritus llorando agarrándole para que no salga. Cada vez que yo me siento encerrada, tu te has sentido encerrada. Mi disparo es tu disparo, pero el disparo en la cabeza es la consecuencia de la locura de una de sus hermanas, una que no conoció, pero que sabe que existió, ya que allí donde están, hay veces que les dejan ver lo que está sucediendo en este plano. Las muertes sembraron el monte, en vez de flores había cadáveres. Eran como flores, que las madres regaban con sus lágrimas, madres sin hijos, mujeres viudas, hijos abandonados. Si hubieran dado la cara hubiera sido diferente. Alguien quería algo que yo tenía, mis tierras, mis buenas tierras. El pueblo empezó a hablar, ellos querían lo que yo tenía. Mi madre no controlaba bien las tierras por que no sabía leer ni escribir. Intentaban manejarla. Por eso me quitaron del medio, por que yo protegía a mi madre. Mi madre me ha guardado luto hasta el día de su muerte, notaba como lloraba siempre por él, su vida se derrumbó desde que desaparecí de su lado. Espero que no se vuelva a repetir y que nosotros no vivamos un suceso así, la pérdida de nadie por injusticias y egos. Agradezco de todo corazón lo que estáis haciendo por mi, y agradezco que me hagáis entender que ya no queda nadie. No te das cuenta que todos fuimos los mismos.”

Cerramos la sesión y nos despedimos de él hasta el día siguiente, para hacerle su tumba y un entierro digno.

Estuvimos investigando en internet sobre las matanzas ocurridas en Ayamonte, al igual que en muchos pueblos de España durante la guerra y encontramos los siguientes enlaces. Me gustaría dejar claro que nosotros no abanderamos ningún partido político, ya que creemos que la política separa, en vez de unir y cuando los ánimos están exaltados, el único camino al que lleva es a la violencia y a la traición:

– Listado de asesinados en Ayamonte – Septiembre 1936.
– Fosas comunes en Ayamonte (Huelva).

Al día siguiente, como el espíritu nos indicó, fuimos a la zona que nos marcó en el mapa para poder realizar el entierro que nunca tuvo. Un entierro digno y con el reconocimiento que él se merecía. En la vida, es difícil encontrar a personas que dan la cara y no tienen miedo a la muerte. Enfrente, teníamos el mar y la costa portuguesa.

 

Ayamonte (14/12/2018) - Asociación espiritista El Círculo - Allan Kardec

 

Una vez con nuestro libro de oraciones en la mano, procedimos a leer la oración “Para los que están en la aflicción”.

Tiramos sus cenizas, colocamos unas flores y le dedicamos unas palabras. Le dijimos que gracias a personas como él, el mundo puede ser mejor, le dijimos que esa defensa hacia su madre, su hermana y la mujer que amaba, aunque hubieran sido la causa de su muerte, era lo más correcto en ese momento, le dijimos que haríamos todo lo que estuviera en nuestras manos para conseguir que sus restos fueran sacados de las profundidades y posteriormente enterrados con el resto de su familia y le dijimos, que cada vez que fuéramos a Ayamonte, visitaríamos su nueva tumba y recordaríamos su imagen, como símbolo de fuerza, trabajo, ayuda y amor hacia los suyos.

Se puso delante de nosotros, nos sonrió, nos dio las gracias y se dio la vuelta para dirigirse hacia el mar…

Como podéis ver, no hay nada más reconfortante en esta vida que ayudar a esos espíritus, que por alguna razón, en este caso una muerte violenta y un enterramiento en una fosa común, están en otro plano encerrados. Cuando investigas la historia y obtienes datos, la tristeza es grande. Cuando te pones en contacto con el espíritu, la tristeza es mayor, ya que escuchas de primera mano sus sentimientos.

Como siempre digo, es un honor hacer estos viajes, es un honor ayudar a los miembros del mundo invisible y es un honor, poder colaborar en estos casos de investigación con Mercé.

Una vez acabado el entierro, recibimos una llamada y nos contaron que una chica de 26 años había desaparecido en Huelva, en El Campillo, llevaba desaparecida desde el martes. Estábamos a apenas 90 minutos del lugar.

Nuestras miradas se juntaron…..

 

Ayamonte (14/12/2018) - Asociación espiritista El Círculo - Allan Kardec

 

 

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